Posible error instrumental egipcio. II

Posible error instrumental egipcio. II

Consideremos ahora la Tabla II de la desviación azimuthal de los elementos de las pirmides de Kheops y Kefrén dados por Petrie (88) y por Borchardt-Cole (14) (24) :

La media aritmética de los errores de medida de los cinco Azimuths es de 9″. Este solo hecho bastaría para que asignáramos al instrumento egipcio aquí empleado un error de este mismo orden desde que, como ya establecimos, el error adicional de amojonamiento es por sí solo del orden de los errores de medida. Además, como ya vimos, debemos tener en cuenta las numerosas causas de error que han incidido sobre estructuras construidas hace milenios, y lo primero que observamos es que la desviación de la media es menor en la pirámide de Kefrén que en la de Kheops (6″ y 12″ respectivamente). La posible explicación es que las diferencias deben atribuirse a la mayor incidencia de los sismos en la de Kheops que por ser una estructura hueca ha sufrido, más deterioro que la maciza de Kefrén. En efecto, como es dable constatar, todo el interior de la pirámide de Kheops ha sido afectado por los sismos que han deformado sus galerías, alterado las longitudes de sus cámaras y rajado todos los bloques del techo de la Cámara del Rey. Si se acepta esta conclusión —que el extremado mayor cuidado de la construcción de la de Kheops hace muy plausible— habría que aceptar que el error del instrumento egipcio estuvo por debajo de los 3 segundos (admitiendo este error para la disposición primitiva de los elementos en la pirámide de Kefrén).
Otra forma de interpretar estas medidas —con el objeto de detectar los posibles errores de instrumento —sería adoptar el criterio que anteriormente aplicamos para las otras orientaciones egipcias, es decir, escribir

Es interesante destacar que para Petrie (88) —que estaba altamente familiarizado con la goniometría egipcia— el error instrumental de los constructores de la Gran Pirámide debió estar por debajo de los 12″ de arco. En cuanto a la cota inferior que podemos aceptar para este límite, ella debe estar muy por debajo de este valor toda vez que a los errores de replanteo y deformación por el tiempo debemos añadir los propios de la medición de Petrie y Colé. No es aventurado afirmar que el instrumento egipcio medía por debajo de los 5″ de error.
Es posible todavía otra interpretación de las cifras de la Tabla II. Hay que tener en cuenta que el análisis anterior considera a las dos muestras (azimuths de Kheops y Kefrén) como pertenecientes a una misma población. Como quiera que se trata de dos estructuras separadas por más de un kilómetro deben, en realidad, ser tratadas como muestras de dos poblaciones independientes. Ahora bien, aún cuando introduzcamos la idea del azar en la compensación de las medidas, el hecho de que los promedios de las dos líneas meridianas indiquen exactamente el mismo azimuth (5′ 31″) implica que los instrumentos de medida debieron cometer errores por debajo de 0,1″ —vale decir, en el mismo rango de nuestros mejores teodolitos de topografía. Siendo esta conclusión igualmente válida si consideramos que las dos líneas meridianas fueron determinadas con relación a las estrellas o una de ellas en referencia a la otra.
Del análisis anterior debemos concluir que los egipcios poseyeron instrumentos —cualquiera haya sido la naturaleza de los mismos— del mismo grado de precisión que los mejores teodolitos de la época presente.